La caída del turismo en la Costa del Sol supera el 70 por ciento

A principios de 2020 todas las previsiones apostaban por un nuevo año de récord. Tras un 2019 con excelentes resultados, el sector esperaba aumentar el número de turistas, alargar las estancias y que se incrementara el número de vuelos a pesar del brexit.

Para nuestro destino turístico Costa del Sol la principal preocupación era en aquel momento el mercado británico, principal emisor de visitantes extranjeros, y cómo podía verse afectado por el brexit. Éste fue el tema central y la principal preocupación en Fitur, la cita nacional más importante del sector turístico.

No podíamos imaginar que esa feria no podría volver a celebrarse el siguiente enero, aplazada ahora mismo al mes del mayo, y tampoco la delicada situación en que la pandemia del Covid 19 pondría a toda la industria turística.

El temor al coronavirus provocó las sucesivas cancelaciones de todas las celebraciones y eventos turísticos, llegaron los estados de alarma, los confinamientos, y las cancelaciones de viajes en una situación de miedo e incertidumbre mundial.

La Costa del Sol volvió a abrir sus puertas en verano y los hoteleros apostamos por proteger a sus visitantes con todas las medidas de seguridad, pero con mucha menos actividad y muchísimos menos visitantes de lo que corresponde a una temporada alta.

A falta de los datos definitivos de diciembre, las cifras de la provincia han caído más de un 70% en su actividad hotelera con respecto a 2019, una cifra que aún se eleva más si nos referimos únicamente a los visitantes extranjeros, principal motor turístico de la provincia durante lea temporada baja.

Andalucía recibió en los once primeros meses de 2020 un total de 2,6 millones de turistas extranjeros, lo que supone un descenso del 76,9% respecto al mismo período de 2019, según datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística.

Las cifras indican también que el gasto realizado por los visitantes extranjeros se redujo un 78%, algo desastroso también para la hostelería y el resto de negocios vinculados al sector.

Durante 2020 los principales países emisores a nivel nacional han sido Francia, por encima de 3,7 millones de turistas y con un descenso del 65,0% respecto al mismo periodo de 2019; Reino Unido, con casi 3,1 millones y una bajada del 82,2%, y Alemania, con más de 2,3 millones de turistas, un 78,2% menos.

En el mes de noviembre, España recibió 456.956 turistas internacionales, un 90,2% menos que en el mismo mes de 2019. En dicho mes, del Reino Unido, principal país de residencia, llegaron 88.150 turistas, lo que representa el 19,3% del total y un descenso del 89,9% respecto a noviembre de 2019.


La Costa del Sol comienza una temporada baja crítica

El sector turístico de la Costa del Sol se enfrenta al comienzo de una temporada baja especialmente dura, en la que el cierre masivo de los alojamientos que habían abierto sus puertas en julio se suma a la importante caída de facturación en la hostelería.

Con la brusca caída de la ocupación hotelera en septiembre, son muchos los establecimientos que esperan a los resultados del puente del 12 de octubre para decidir si cierran definitivamente la temporada hasta que la situación sanitaria, económica y social mejore.

La temporada baja se anticipa por la escasa presencia de turistas internacionales tras el que podemos calificar sin tapujos como el peor verano de la historia en la Costa del Sol. Esta situación se ve agravada por la ola de cancelaciones provocada por el cierre de Madrid, principal mercado emisor nacional para estos días festivos, debido a la situación sanitaria.

Los datos oficiales han ratificado que los hoteles malagueños alojaron entre julio y agosto a 605.126 viajeros, principalmente de procedencia nacional, lo que representó una disminución del 54,5% respecto al mismo periodo del año pasado.

La Costa del Sol depende del turismo extranjero para sobrevivir y éste ha fallado a su cita, provocando el desplome de cifras y la pérdida de más de la mitad de los clientes.

Con estas cifras sobre la mesa, el ‘miedo’ se hace patente en el sector si nos atenemos a las expectativas para los meses de invierno, marcados por los estragos del coronavirus. Ya han comenzado los cierres de establecimientos hoteleros, se han reducido espacios en el aeropuerto de Málaga y se han presentado medidas excepcionales como la bonificación de la Junta a turistas andaluces con el fin de dinamizar la temporada baja.

En palabras del  vicepresidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos), Manuel Camacho «el problema es no poder contar con el cliente internacional, que es el que nos da el sustento el invierno junto a las escapadas o los puentes del turismo nacional», un importante handicap que «se traduce en que el empresario no puede aguantar durante mucho tiempo las pérdidas y, por ende, se ve obligado a cerrar».

El presidente del Consejo de Turismo de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Miguel Sánchez, ha declarado también que «para toda la industria turística, para la hostelería también, el invierno solía ser duro, pero ahora va ser mucho más duro para todos. Muchas empresas hoteleras vamos a estar un año sin ingresar ni un euro ».

La ocupación de agosto cae al 45,32% en la Costa del Sol


Las cifras turísticas de este atípico verano 2020 siguen confirmando el desplome de viajeros y estancias hoteleras por el impacto de la pandemia del coronavirus, que ha reducido drásticamente los planes vacacionales de la población. 

La Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos) ha informado a los medios de las cifras registradas al cierre de agosto en nuestra provincia, con el 45,32 por ciento de ocupación de las plazas abiertas. Ahecos ha alertado además de que los datos empeorarán en septiembre debido a la situación generada por el coronavirus.

En su comunicado, la patronal hotelera indica que «es importante valorar el número de plazas abiertas» en relación al porcentaje de ocupación, puesto que de las 88.500 plazas disponibles «solo algo más de 67.000 han permanecido abiertas en el mes más importante del año para la industria turística de la Costa del Sol».

Uno de los datos más preocupantes para el sector es que del 45,32 por ciento registrado solo un 23 por ciento corresponde a visitantes extranjeros, debido a la importante caída de visitantes procedentes del mercado británico, «lo cual augura un mes de septiembre que será caótico».

El turista español es este año el sostén principal de las cifras de ocupación. En la Costa del Sol, el mes de julio se cerró con un descenso del 60,1% en el número de visitantes alojados en los hoteles malagueños. De los casi 648.000 turistas que registró la planta hotelera malagueña en julio de 2019 se ha pasado a los 253.388 de este pasado mes, pese a la finalización del estado de alarma y la apertura progresiva de fronteras.

Las pernoctaciones hoteleras realizadas por estos visitantes muestran una caída todavía mayo en relación al pasado año. En total se contabilizaron 728.467 estancias, un 70,9% menos que en el mismo mes de 2019, cuando hubo algo más de 2,5 millones.

Las restricciones impuestas por el gobierno británico para viajar a España han agravado la situación en la Costa del Sol, llevando a que la aerolínea británica Jet2 y su turoperador Jet2holidays han cancelado sus operaciones a la Península Ibérica hasta el 31 de octubre de este año.

La compañía ha argumentado que esta decisión se debe, principalmente, a la «continua incertidumbre causada por la pandemia de la Covid-19, así como a las recomendaciones del Gobierno de Reino Unido de no viajar a España».

La Costa del Sol cierra 2019 con 13 millones de visitantes

La Costa del Sol cierra el ejercicio de 2019 con lo que diversos medios han calificado como «registros históricos». El destino ha logrado rebasar la cifra de los 13 millones de visitantes, registrando un 4,2 por ciento más de afluencia que el año anterior, alcanzando un impacto económico de 14.442 millones de euros.

Estos son los datos que presentaba oficialmente a final de año la consejera delegada de Turismo Costa del Sol, Margarita Del Cid, precisando que el número de turistas que han visitado la provincia de Málaga ha sido de 13.093.000 personas.

Según este informe, la actividad turística ha generado en nuestro destino turístico un impacto de 14.442 millones de euros, lo que supone un incremento del 1,92 por ciento sobre 2018, con 7.842 millones de euros de ingresos directos e ingresos indirectos estimados en torno a los 6.600 millones de euros.

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En la presentación de los datos relativos a 2019, Del Cid ha destacado la labor desarrollada por los profesionales del sector y ha agradecido a los empresarios de la Costa del Sol su excelente trabajo. En palabras de la consejera, «la clave del éxito de Turismo Costa del Sol, que es un modelo de políticas públicas en materia turística, se debe principalmente a que es un ejemplo de colaboración con el sector privado».

«Una vez más la Costa del Sol ha demostrado su fortaleza y liderazgo turístico», afirmaba Del Cid, destacando que el Reino Unido sigue siendo el primer mercado con una cuota del 29,9 por ciento, a pesar de las preocupaciones generadas por la incertidumbre del ‘brexit’.

«Es un magnífico dato en un año que se preveía complejo y difícil», declaraba la consejera delegada de Turismo Costa del Sol en la rueda de prensa.

También comunicó a los medios congregados que Turismo Costa Del Sol ha elevado en un 23 por ciento su presupuesto para el 2020, destinando 7,6 millones de euros a promoción turística y 3,1 millones a planificación. Un plan de acción que cuenta con presupuesto que destina de 11.395.000 euros, de los cuales 7.683.544 se destinan a promoción turística y 3.149.026 a planificación. La partida de gastos generales asciende a 562.428 euros.

Exceltur alerta del impacto de la inestabilidad política en el sector

Como ya os comentaba en el anterior post y a falta de conocer los datos oficiales del INE, 2015 se percibe ya como otro año de récord para el turismo. Y no me refiero únicamente a los medios de comunicación, que anunciaban a bombo y platillo las excelentes cifras durante  la semana pasada, sino también a los propios profesionales del sector turístico de la patronal Exceltur.

Queda claro que el 2015 superará la cifra histórica de llegadas de viajeros que tuvimos en 2014 y que logró alcanzar los 65 millones, pero lo más importante para el sector es que los indicadores registran una recuperación de la demanda interna, que parece alcanzar un impulso aproximado del  5% tras años de retrocesos o de muy pequeños avances.

Según el informe presentado por la patronal Exceltur, casi un 85% de las empresas del sector turístico nacional han registrado una mejora en sus ventas y beneficios con respecto a ejercicios anteriores, lo que permite al sector situarse en niveles cercanos a los registrados en 2006, antes del inicio de la crisis.

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Sin embargo no es oro todo lo que reluce, ya que la patronal Exceltur alerta también de las posibles consecuencias de la actual inestabilidad política española de cara a la evolución prevista para 2016, llevando a cabo dos estimaciones de cifras distintas en función de la evolución de la situación política.

Según Exceltur, en el caso de la formación rápida de un Gobierno estable el PIB turístico podría crecer un 3,4%, es decir, seguiría por encima de la estimación general de la economía española del 3% según el Ejecutivo y conllevaría además un incremento de la creación de empleo en el 85% de las empresas del sector.

En el segundo escenario, sin estabilidad de Gobierno, la actividad turística española podría caer un 2,7% debido a la incertidumbre, que se ve agravada por la situación catalana. Este impacto en el turismo afectaría de manera más acusada a la demanda interna y no tanto a la llegada de extranjeros, pero provocaría una situación que podría costar 1.000 millones al sector.

Coincido con los profesionales de Exceltur en esta valoración, ya que la demanda interna resulta especialmente significativa en los datos finales de nuestro sector y es el indicador que más vería afectado por los vaivenes políticos, aunque creo que esa imagen de inestabilidad tampoco es buena para nuestro destino turístico en los mercados internacionales y acabaría afectando también a estos mercados.

Espero que nuestros políticos logren alcanzar acuerdos de viabilidad que permitan mantener una imagen fuerte, cohesionada y de calidad a nuestra marca turística, ya que el nuestro es un sector clave para la economía española y nuestra definitiva salida de la crisis.